¿Hay alguien de fiar?

Bella durmienteQuien haya leído La casa de las bellas durmientes, aquella novela corta del japonés Yasunari Kawabata, premio Nobel de Literatura en 1968, posiblemente recuerde una evocación de su protagonista Eguchi, que a sus sesenta y siete años cultivaba el vicio de distraerse mirando cómo dormían las muchachas narcotizadas de un burdel.

En cierta página, el tal Eguchi recordaba un momento de juventud: el instante en el que la esposa de un ejecutivo le reconoció una original confidencia: “Antes de dormirme cierro los ojos y cuento los hombres por quienes no me importaría ser besada. Los cuento con los dedos. Es muy agradable. Pero me entristece no poder pensar en más de diez”.

A pesar del pesimismo de su declaración, la tristeza de aquella dama sería todavía mucho más acentuada, y desde luego mucho más amarga, si en vez de personaje de ficción se trasmutase en real, si en vez de contar hombres por los que le hubiera gustado ser besada se atreviera en nuestros días a hacer recuento de políticos españoles de fiar.

Una revisión pausada nos llevaría a sospechar que acaso le sobrarían todos los dedos.

O utilizaría muy pocos.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

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Categorías:Opinión

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