Charanga, pandereta y Transición: el legado fotográfíco de Tono Marín

Tono Marín en 1980 (foto de Pedro Roca, catálogo de

Tono Marín en 1980 (foto: Pedro Roca,  catálogo de “Imágenes de la Transición política en Alicante” )

Vuelve Tono Marín a nuestra memoria. Una exposición antológica en la Diputación de Alicante ha recuperado sus mejores fotografías, elocuentes documentos artísticos y sociológicos de los años sesenta, setenta y ochenta. Sus imágenes captadas durante la Transición siguen siendo imprescindibles en la historia gráfica de su ciudad, Alicante, pero su legado es más amplio.

Fueron más de cuatro mil fotografías las que Tono Marín (1936-1997) realizó en los años de la Transición. No vivía de la fotografía, no trabajaba para ningún medio de comunicación, pero era un apasionado del objetivo y tuvo el oportunismo histórico de frecuentar mítines y momentos trascendentales. La memoria gráfica de la Transición en Alicante le debe mucho, y el público pudo darse cuenta en al exposición inaugurada en octubre de 1990 de una selección de aquellas fotos, hasta entonces almacenadas y desde entonces en manos de muchos merced al catálogo que se editó

Felipe González en un mitin del PSOE en Alicante, 1977 (foto: Tono Marín).

Felipe González en un mitin del PSOE en Alicante, 1977 (foto: Tono Marín).

Adolfo Suárez saluda a simpatizantes de UCD en Alicante, 1978 (foto: Tono Marín).

Adolfo Suárez saluda a simpatizantes de UCD en Alicante, 1978 (foto: Tono Marín).

La Transición no fue la única temática que abordó. El costumbrismo a pie de calle, los collages o las procesiones religiosas, entre otras opciones, le sirvieron para consumar su propia interpretación de la sociedad con una estética fotográfica moderna –o mejor dicho, postmoderna– que contrastaba con las vigencias sociales de lo antiguo.

El montaje “Pandereta y sacristía” (1973), resonancia de la España de charanga y pandereta a la que aludió Machado, con un torero venciendo al toro agonizante al fondo, dos penitentes y una anciana enlutada en primer plano, todos sobre una paisaje de tierra seca y bajo cielo nuboso –otro contraste–, es el perfecto resumen de esta estética. Con la imagen obtuvo el trofeo Luis Navarro, concedido por la Agrupación Fotográfica de Cataluña.

“Pandereta y sacristía. Homenaje a Antonio Machado”, 1973 (foto: Tono Marín).

Su fallecimiento a los sesenta y un años, en octubre de 1997, cogió por sorpresa a todos. También a los que conocían su repentina hospitalización. Licenciado en Derecho, trabajó en la Caja de Ahorros del Mediterráneo y, según dijeron sus íntimos, no soportó nada bien su jubilación.

La fotografía era para Marín un hallazgo con el que se consentía el ejercicio del arte desde que nació su primera hija. “Es que cuando tuve mi primera hija le hacían tan mal las fotos los profesionales que me quedé muy insatisfecho, y me dije: esto lo puedo mejorar”. Esta confesión me la proporcionó en una entrevista de prensa en la que defendía la fotografía como arte puro. “Lo que ocurre –añadía–  es que la fotografía en sí no es un objeto económicamente artístico. El que mejor lo dijo fue Dalí: entre la mejor fotografía y un buen cuadro siempre habrá una pequeña diferencia de un millón de dólares”.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

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Categorías:Opinión

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1 respuesta

  1. ¡Muy buen recuerdo en homenaje a Tono!

    Me ha dicho Juana que la semana que viene podemos comer excepto el lunes… ¡Pues ya ponéis vosotros dos ministros el día…!

    Me gusta

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