Un biógrafo de Shakespeare en la UA

Greenblatt

Stephen Greenblatt

Viejas, enigmáticas, sigilosas y seguramente feas, muy feas. ¿O eran atractivas? No importa. El caso es que la aparición de tres brujas agoreras en el inicio de Macbeth y la reaparación después para anunciarle al protagonista que sería rey de Escocia y para vaticinarle al general Banquo que sería padre de rey –profecía que suponía que el futuro reinado de Macbeth no se prolongaría con los de su sangre– no era casualidad.

Shakespeare las colocó en escena como un guiño a Jacobo, el rey de Inglaterra que aseguraba descender de Banquo y a quien le apasionaba la brujería. Parece que el escritor fue testigo de una recepción anterior al rey en la que unos actores le recibían disfrazados de sibilas y le recordaron un suceso ocurrido precisamente a Banquo, al quien se le había profetizado un poder para sus sucesores. Lo que halagaba al rey Jacobo, sintiendo con más fuerza su legitimidad sobre Escocia.

Greenblatt portadaLa explicación, relatada por Stephen Greenblatt en su biografía El espejo de un hombre. Vida, obra y época de Shakespeare publicada en España este mismo año –la obra en inglés es de hace doce–, es un ejemplo de la necesidad de conocer el contexto para entender el texto. Es el propósito del biógrafo. Nacido en Boston, criado en Cambridge y con una carrera que le ha llevado por universidades británicas y estadounidenses, Greenblatt acaba de ser investido doctor honoris-causa por la Universidad de Alicante (UA), entidad que ha dedicado este curso varias actividades a Cervantes y a Shakespeare, entre ellas unas jornadas internacionales de tres días organizadas conjuntamente con el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

La comprensión de la obra del dramaturgo inglés en su época ayuda, sin duda, a los lectores contemporáneos. Las páginas de Greenblatt destacan por eso, además de ser rabiosamente amenas, aunque el itinerario de Shakespeare no sea fácil reconstruirlo. “Son especulativos muchos detalles de su vida”, asegura el investigador.

Tan especulativos que no es difícil encontrar expresiones en su libro que evitan ciertas afirmaciones, al menos en su traducción al castellano. Frases del tipo “Shakespeare debió entrar en un salón –con toda probabilidad en alguna taberna de Shoreditch, Soutwark o del Bankside– y posiblemente encontrara en él a muchos de los escritores más destacados de la época comiendo y bebiendo juntos” o expresiones como “quizá leyera”, “quizá llegara”, “parece que Shakespeare”, descubren la dificultad de completar y cerrar sus datos biográficos.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

“Un biògraf de Shakespeare en la UA”, de José Ferrándiz Lozano (suplemento cultural “Arts” del diario El Mundo, 2-6-2016).

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Categorías:Opinión

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