La inercia y el cambio

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“¡Si se pudiera saber!”

La vida nos somete a varios peligros: caer en la inercia, anulando cualquier posibilidad de cambio, es uno de ellos. La reflexión la hago tras ver representada en el escenario del Teatro Principal de Alicante la obra Tres hermanas, un clásico del ruso Antón Chejov.

Dirigida por el alicantino Juan Pastor, profesional con larga trayectoria y vinculado años a la sala Guindalera de Madrid, las tres hermanas protagonistas viven en una capital provinciana y ansían regresar a Moscú –al Moscú donde pasaron su infancia–, al tiempo que desperdician sus oportunidades de cambio. La estancia temporal de un regimiento militar en la población anima la casa gracias al contacto que establece la familia con varios oficiales. Finalmente el traslado del regimiento deja a las hermanas sumidas en la misma situación. Y, lo que es peor, en el tedio.

Las palabras finales de Olga, la mayor de ellas, con uno de los monólogos tenidos en cuenta en la literatura teatral, resultan ambiguas, ya que revelan un falso optimismo que en realidad simula una resignación. “Pasará el tiempo, y nosotras desapareceremos para siempre. Nos olvidarán. Olvidarán nuestros rostros, nuestras voces y cuántas hermanas éramos; pero nuestros sufrimientos se convertirán en alegrías para los que vivan después de nosotras”, dice por una parte. “La música suena tan alegre y animosa –remata después– como si estuviéramos a punto de descubrir para qué vivimos, para qué padecemos. ¡Si se pudiera saber! ¡Si se pudiera saber!”.

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“Tres hermanas”, de Chejov

Esta obra la escribió Chejov en 1900 y se estrenó en el Teatro de Arte de Moscú en 1902. El realismo de sus escritos, repleto de situaciones cotidianas, ha sido advertido siempre. Algunos de sus colegas escritores, como Máximo Gorki, no dudaron en definirle como “un artista de la vida”, incomparable, interiormente libre, que no buscaba temas elevados. Prefería los temas sencillos, reales y sinceros. Tres hermanas mantiene vigencia porque trata de un tema eterno: la adaptación al cambio no es fácil, requiere valentía. Es más, suele verse como se impone la inercia en tantos espacios de la vida y de la sociedad.

Es curiosa la presencia última de Chejov en los escenarios. En poco tiempo hemos podido ver giras de obras como Atchüusss!!!, adaptación teatral de cuentos humorísticos de juventud –por ella ha recibido Adriana Ozores el Premio José Estruch a la mejor interpretación principal– y la valenciana Vània, recreando uno de los grandes éxitos teatrales del ruso, estrenado en 1899. Al margen del teatro, hay que destacar los tomos de sus Cuentos Completos (Páginas de Espuma) que hoy pueden encontrarse en librerías. Puede que se esté poniendo un poco de moda, aunque en cuestiones de clásicos siembre hay que decir estas cosas sin euforia.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

Artículo original: “La inèrcia i el canvi”, de José Ferrándiz Lozano (suplemento cultural “Arts” del diario El Mundo, 28-10-2016).

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