¿Estaba loca Juana la Loca?

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Concha Velasco interpreta “Reina Juana”

Siempre la hemos conocido más por Juana la Loca que por Juana I de Castilla. La literatura y pintura romántica aumentaron su leyenda. Una mujer llamada a reinar, casada con alguien a quien llamaban Felipe el Hermoso, enamorada a pesar de tratarse de un matrimonio preparado por otros, celosa –se ha insistido– de su marido, recluida más de media vida por su padre Fernando el Católico y por su hijo Carlos I, tenía todos los alicientes para los románticos. La locura, además, se convertía en un componente excitante para ellos. ¿Pero estaba loca o sólo fue apartada del poder a conciencia?

El autor teatral Ernesto Caballero, director del centro Dramático Nacional, ha querido sembrar estas dudas en los espectadores de su obra Reina Juana, plato fuerte de la XXIV Muestra de Teatro español de autores contemporáneos de Alicante. Con un monólogo interpretado por Concha Velasco, la opción del autor ha sido presentar a su personaje sin el calificativo de loca, como auténtica víctima de las intrigas del poder. Caballero recordó en la rueda de prensa que concedió en el IAC Juan Gil-Albert que la vida de la protagonista coincidió en un momento de cambios políticos en Europa.

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Ernesto Caballero con Guillermo Heras en el IAC Juan Gil-Albert

Y es cierto. En la parte final del siglo XV había surgido el Estado moderno. La vida de Juana (1479-1555) entró en madurez en el siglo XVI. Da la casualidad de que el primero que mencionó en un sentido moderno la palabra Estado en la literatura política fue Maquiavelo cuando redactó El Príncipe en 1513, una obra que no se publicó hasta 1531, cuatro años después de la muerte del renacentista florentino. Maquiavelo percibió la aparición en Europa de un estilo de “príncipe nuevo”, y para más casualidad vio en el rey Fernando el Católico el modelo de esa nueva figura. Hay que decir que la literatura política clásica mitificó bastante a Fernando, que inspiró también a Baltasar Gracián su tratado El Político, texto mucho más tardío, publicado en 1640.

Ernesto Caballero no es ajeno a esta identificación y como licencia literaria pone en boca de Juana, a quien ha reconocido su espíritu renacentista por su inquietud por el saber, una queja de que su padre fuera tan bien visto por Maquiavelo. La inclusión del personaje de Caballero en este contexto de cambios e intrigas interesadas es clave. El poder, ha expresado y resumido certeramente el politólogo Michael J. Sodaro, es tan central en la política como lo es el dinero en la economía.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

Artículo original: “Estava boja Juana la Boja?”, de José Ferrándiz Lozano (suplemento cultural “Arts” del diario El Mundo, 11-11-2016).

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Categorías:Opinión

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