La escultura religiosa en clave europea

virgen-crevillentDiscurso en la inauguración del Congreso internacional de Escultura religiosa de Crevillent, 17 de noviembre de 2016.

A todos se nos ha quedado rondando en la vida alguna frase o reflexión que hemos oído, o leído, y que nos ha llamado la atención, instalándose en nuestro recuerdo. En mi caso, hay una que leí muy joven, cuando inicié estudios universitarios y tuve que vérmelas con un manual, grueso y respetable, de Derecho Constitucional que se utilizaba mucho en las universidades españolas a fines de los años setenta. Su autor era el francés André Hauriou, fallecido unos años antes, que había sido –y todavía era– una referencia internacional en la especialidad.

Una de sus afirmaciones se me quedó grabada en la memoria. Porque Hauriou sostenía que los pilares en los que reposaba Europa, la civilización y cultura europea para entendernos, eran fundamentalmente tres: la filosofía griega, el Derecho romano y el cristianismo. La afirmación era, desde luego, toda una propuesta para reflexionar sobre ella.

De hecho, está claro que la filosofía griega ha influido en todo el pensamiento posterior que ha ido fructificando durante siglos en distintos países europeos. La filosofía griega reclamó la necesidad de conocimiento a través de la lógica, reclamó la necesidad de llegar a conclusiones de un modo racional. Y la evolución del pensamiento europeo desde la antigua Grecia desembocó en la Edad moderna en el racionalismo y, a partir de ahí, en un pensamiento científico, aspectos que han distinguido al continente y le han proyectado al resto del mundo.

El Derecho romano, por su parte, ha influido en la creación de un estado jurídico de las cosas, en la necesidad de legislar, de regular las relaciones humanas, en la tendencia posterior también a normalizar las relaciones de las personas con los poderes públicos. Las codificaciones del siglo XIX tenían una influencia enorme del Derecho romano, mientras que las constituciones políticas respondían también a esa necesidad, por la que tanto abogó Kant, de formalizar y crear un Estado de Derecho, protector del ciudadano, en el estado liberal que iba a emerger para sustituir al absolutismo.

En cuanto a la influencia y presencia del cristianismo, mencionaré sólo una evidencia: pensemos en nuestros pueblos y ciudades, en los que vivimos o frecuentamos, y pensemos en otros pueblos o ciudades de Europa que hayamos visitado. Hay un rasgo común que igual se da en España que en Francia, que en Polonia, que en Italia, que en las islas británicas, que en Alemania o que en cualquier otro país del continente. En todos hallaremos iglesias, o catedrales en las ciudades importantes. En todos descubriremos una cultura, una huella, un rastro, una historia, suscitada por el cristianismo durante siglos, ya sea en su versión católica, ortodoxa, protestante o anglicana.

Esa extensión en tantos espacios de nuestra cotidianidad es lo que convierte al cristianismo en Europa, y por extensión en los continentes a los que el colonialismo europeo lo exportó, no sólo en una aportación teológica y confesional, íntima, en cuyo caso sólo interesaría a sus fieles, sino en una aportación cultural de gran visibilidad en nuestro entorno.

Hoy inauguramos un Congreso internacional sobre Escultura religiosa, una de las manifestaciones artísticas con mayor arraigo en ese bagaje europeo, especialmente dentro del cristianismo católico, ya que como sabemos el protestantismo no rinde culto a las imágenes y en consecuencia no las ha representado en el arte, ni mucho menos en escultura.

El Congreso de hoy, con sede en Crevillent, población que destaca en el mapa de la imaginería religiosa por su rico patrimonio, promete –a la vista de su programa– un enriquecimiento para quienes lo sigan. Su enfoque científico y académico, además, lo hace muy sugerente porque lo abre a cualquier disciplina.

El Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, de la Diputación de Alicante, se siente muy complacido por participar en su organización –hemos estado presentes en su Comité Organizador con el doctor y profesor universitario José Miguel Payá y en el Comité Científico con las también doctoras y profesoras universitarias Juana María Balsalobre y Susana Guerrero–, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, les decía, se siente muy complacido por participar en este evento junto a la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Crevillent. Hemos estado en contacto permanente con el presidente y el comisario general del Congreso, aportando todo lo posible para que éste sea un encuentro realizado y finalizado con éxito. Un encuentro que ya desde estos primeros minutos es de ustedes. Porque ahora es ya la hora de los resultados.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO, director del IAC Juan Gil-Albert

Noticia relacionada: “Más de 120 expertos hacen de Crevillent la capital mundial de la escultura religiosa” (Información, 19-11-2016)

 

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