El reiterado suicidio de Stefan Zweig

zweig-2

Stefan Zweig

El estremecimiento es una emoción que no siempre se siente al leer. Sólo una experiencia extrema, expresada con palabras exactas y mano maestra, logra provocarlo. Lo he vivido hace poco al comenzar a leer las memorias de Stefan Zweig (1881-1942). Las ocho páginas impresas de su prefacio son una confesión de desencanto y angustia, transmitida por un escritor popular, de éxito enorme en Austria, beneficiado por un tiempo dorado, apacible y estable percibido en Viena, un tiempo desmoronado en cambio con agilidad: dos guerras europeas y el auge de los partidos totalitarios arramblaron con la tolerancia, el racionalismo y el humanismo.

Tras esta deriva, Zweig se sabía anulado como persona e intelectual: ultrajado y repudiado por el pueblo que antes le admiraba. Sus memorias, que iba escribiendo en su exilio brasileño durante la segunda guerra mundial, desalentado por el avance nazi, ayudan a entender su suicidio con sesenta años junto a su segunda esposa, mucho más joven.

He de decir que he vuelto a Zweig tras asistir a la rueda de prensa que los tres actores de Una hora en la vida de Stefan Zweig –Roberto Quintana, Celia Vioque e Iñigo Núñez– concedieron en el IAC Juan Gil-Albert durante la pasada Muestra de Teatro de Autores contemporáneos de Alicante. Escrita por el canario Antonio Tabares, la obra afronta los últimos momentos en que el autor austríaco planea con su esposa el suicidio conjunto. Del desenlace se difundió una foto histórica: con ambos muertos, tendidos en la cama y con las manos unidas.

zweig-mujer

Stefan Zweig con su esposa, tras el suicidio de ambos

Zweig merece no ser olvidado. En sus obras y tratamiento de sus biografiados aprovechó para defender la tolerancia y los valores humanísticos. Curiosamente, esa era su tragedia. Fue un humanista testigo de cómo se imponía la violencia política; un defensor de la libertad que veía avanzar el odio ideológico y racial, un hombre de paz condenado a ser coetáneo del reventón de Europa –“mi patria propiamente dicha”– en dos guerras imparables, un europeísta deprimido por la caída de todo cuanto al progreso y a la cultura había aportado el continente.

Tenía un modo de resumir el infortunio personal: “No puedo atribuirme más protagonismo que el de haberme encontrado –como austríaco, judío, escritor, humanista y pacifista– precisamente allí donde los seísmos han causado daños más devastadores. Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, y con dramática vehemencia me han arrojado al vacío”.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

Artículo original: “El reiterat suïcidi de Stefan Zweig, de José Ferrándiz Lozano (suplemento cultural “Arts” del diario El Mundo, 25-11-2016).

Anuncios


Categorías:Opinión

Etiquetas:, , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: