Eduardo Soler, un institucionista en el paisaje

Eduardo Soler en Aitana

Eduardo Soler en la sierra Aitana

Preparando la edición de un libro colectivo sobre el institucionaista Eduardo Soler (La Vila Joiosa, 1845 – Confrides, 1907) para una edición del IAC Juan Gil-Albert, sentí predilección por una foto facilitada por los coordinadores. El protagonista, profesor de Derecho Político en la Universidad de Valencia, aparecía montado a caballo, transitando por un camino de la sierra Aitana, de la que dijo que, desde su cima, se puede contemplar un panorama “que difícilmente tendrá rival”. La foto, realizada por su hermano Leopoldo, se convirtió en la imagen óptima para la portada de un libro titulado Eduardo Soler y Pérez. Un jurista en al paisaje, dirigido por Fernando Cortés y Pablo Giménez (2010).

Aquel intelectual era el que había inspirado el elogio de uno de sus alumnos: Azorín, que le dedicó un capítulo en su libro Valencia. El escritor de Monóvar confesaba su influencia profunda y le recordaba como un amigo de la naturaleza que recurría a la docencia excursionista, esa cualidad que cultivaba la educación krausista. Incluso daba señales de haber leído sus libros de viajes: “Ha ascendido dos veces a las cumbres inaccesibles de Sierra Nevada. Y el relato que ha publicado de sus impresiones es un primor. Su monografía Por el Júcar es igualmente inapreciable. La parte abrupta, áspera, severa, de la dulce Valencia, él lo ha expresado en este viaje desde Alberique a Cofrentes”. Y si notable era la semblanza de Azorín, no lo era menos la de otro alumno: el jurista e historiador Rafael Altamira, que le destacaba también como “una de las influencias que más hondo ha calado en mi espíritu y a la que debo beneficios intelectuales que siempre tengo presentes, porque de ellos ha derivado serie larguísima de consecuencias trascendentes para mi cultura”.

Eduardo Soler, uno de los afectados destituido durante unos años de la cátedra tras oponerse al famoso decreto Orovio que sentenciaba que el gobierno debía aprobar los programas y textos de la enseñanza universitaria, fundador además de la Institución Libre de Enseñanza junto a Giner de los Ríos, era como buen institucionista un cultivador del paisaje. Gracias a eso -aunque casi nadie recuerde su obra, poco accesible- disponemos de relatos testimoniales de las tierras valencianas: de Aitana, del trayecto entre Villena i Alcoy, del recorrido que hizo con su hermano en 1904 por el curso del Júcar, experiencia publicada en libro en 1905 y reproducida en edición facsímil en 2007. Todavía hoy su archivo, conservado en la Diputación de Alicante, espera una mayor exploración.

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO

Artículo original: “Eduard Soler, un institucionista en el paisatge”, de José Ferrándiz Lozano (suplemento cultural “Arts” del diario El Mundo, 21-7-2017).

Anuncios


Categorías:Opinión

Etiquetas:, , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: